La R 70 grande busca los mayores retos con sus sofisticados detalles técnicos, de los cuales uno es la clara reducción de las piezas de desgaste. Contrariamente a los engranajes continuos habituales con piezas de desgaste, la conversión del par se hace, como en todas las R 70, por medio de rotores que giran en campo magnético. A ello hay que añadir que la R 70 frena de forma electromagnética, desde la circulación a toda velocidad hasta la parada total.
Para más seguridad, también dispone de frenos de disco hidráulicos y frenos de inmovilización. La regulación electrónica facilita también la aproximación muy lenta y sensitiva y la inversión de la marcha: el conductor puede circular despacio sin pedal de inches y al mismo tiempo levantar e inclinar de forma rápida.